Parques de Dublín (I)

Parques de Dublín (I)

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En nada hará diez meses que vivo en esta encantadora ciudad. Ya sé más o menos como se viven tres de las estaciones del año, y mientras escribo estas palabras recién hemos entrado en un fresco otoño, alternando días con algo de sol, bastantes nubes y lluvia de vez en cuando. Bueno, lluvia no falta casi nunca, en mayor o menor frecuencia, lo que hace que los parques y jardines de Dublín estén siempre verdes y hermosos.

Pero la clave no está solo en la lluvia. Por lo general los dublineses cuidan con esmero sus jardines, y cuando se juntan varias horas sin un amenazante chubasco, a cada esquina se alterna el rum-rum de las máquinas cortacésped, los cortasetos y las desbrozadoras. Además los dublineses suelen aprovechar cualquier rato de sol para adentrarse en ellos y sentarse a leer, tomar el sol o hacer un improvisado picnic. Los parques se viven, y la mayoría de ellos tienen caminos bien asfaltados que los recorren, permitiendo descubrirlos en bicicleta o en patines.

Hoy me apetecía compartir 4 rincones verdes de esta ciudad que me han cautivado, y que en una primera visita a la ciudad no deberían dejarse de visitar.

1. St. Stephen’s Green

Si visitas la ciudad y no dispones de demasiado tiempo, éste es el parque que no debes dejar de visitar. Se encuentra al final de Grafton Street, la calle comercial con más pompa y lujo de Dublín, rodeado de edificios georgianos construidos en el siglo XVIII y donde se mudó la aristocracia de la ciudad por envidia y seguidismo del Duque de Kildare, que decidió hacerse su residencia en el entonces impopular lado sur, la que ahora es la Leinster House (el parlamento de Irlanda). Si quieres saber un poco más de como el lujo pasó del lado norte al sur de la ciudad, en un intercambio de papeles que sigue aún hoy en día vigente, os invito a leer esta curiosa historia en la Wikipedia.

Este parque, igual que los otros parques georgianos, eran de uso privado para los acaudalados residentes de las fincas de a su alrededor. Se trata de un parque rectangular con arboledas en todo el perímetro que protegen y aíslan una zona central de césped y flores, coronado por una fuente. Un lago se extiende por el lado norte del parque, con un bonito puente que se convierte en el  lugar perfecto para las fotos.

Si sobra tiempo, cerca de este parque también se encuentran otros tres parques georgianos, cada uno con su encanto: Iveagh Gardens, con su pequeño laberinto y su cascada; Merrion Square, con una gran zona de césped donde además de organizarse eventos y conciertos, los jueves hay un Food Market muy concurrido por la gente que trabaja en las oficinas de alrededor. Fitzwilliam Square, el más pequeño de los jardines georgianos, sigue siendo privado y solo accesible solo por los residentes de la plaza, así que no es posible visitarlo.

2. Phoenix Park

El Phoenix es un buen contrapunto a los parques georgianos que he mencionado. Con su perímetro de 11 kilómetros es uno de los parques urbanos más grandes de Europa. Excepto zonas como el parque infantil en la entrada por North Circular Road, el parque se aleja del concepto de jardín planificado, buscando ser un espacio natural donde se alternan pequeños bosques y prados.

Planteado inicialmente en el siglo XVII como un refugio de ciervos, estos siguen ahí y se han convertido en toda una atracción del parque, aunque las normas del parque son claras: nada de acercarse a menos de 50 metros y nada de darles de comer. Sobretodo hay que ser extremadamente respetuoso con las normas en las épocas de apareamiento y crianza, como indican en la web del parque.

Aunque el parque merece la pena ser visitado a cualquier época del año, los prados y los bosques estaban mucho más verdes y bellos en mayo que no en invierno, como es lógico. Además con tanto prado, fue genial en verano cuando salía el sol ir al parque con el perro a jugar con la pelota, lejos de los ciervos claro está.

3. St. Anne’s Park

Este parque es el segundo en extensión de la ciudad, después del Phoenix, y es una auténtica belleza. Se encuentra en el noreste de la ciudad, yendo de camino hacia Howth. Inicialmente eran los terrenos de la finca de Manresa House, que al ser vendida a Sir Arthur Guinness, empezó a desarrollar los jardines que rodeaban la mansión-castillo.

Es definitivamente el mejor parque para patinar e ir en bicicleta de toda la ciudad, con grandes caminos asfaltados que cruzan cada una de las zonas del parque. Hay una rosaleda, zonas de columpios para los niños, pequeños bosques con túneles de árboles, paseos al lado de un río y bancos donde sentarse que invitan a sentarse y disfrutar de lugares de paz y magia.

La rosaleda es de una gran belleza, y aun visitar el parque en julio, estos veranos tan frescos que se tienen por estas tierras tienen como ventaja que las rosas se mantienen frescas y con todo su aroma hasta agosto.

4. Grand Dock Canal

Y termino con algo que no es exactamente un parque. El Grand Canal es uno de los dos canales que conectan Dublín con el río Shannon, cubriendo una distancia de unos 132 Km. Inicialmente se planteó como forma de mejorar el abastacemiento de agua en Dublín, y posteriormente se usó como medio de transporte, tanto de pasajeros como de mercancías.

Actualmente desde Portobello hasta Grand Canal Dock se puede pasear por la orilla en una zona verde que se extiende por 2 Km, y donde se pueden encontrar, además de patos, un grupo bastante numeroso de cisnes, que habitualmente están por Portobello. Es una zona algo ruidosa en las horas punta por el gran número de oficinas que hay a su alrededor y la gran cantidad de tráfico que se puede llegar a generar, pero en fines de semana es una zona tranquila, una de las favoritas de los runners.

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