Un mes en Dublin

Un mes en Dublin

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Night out in Temple Bar

Estos días he empezado por fin a respirar un poco. Ya sabía que serían unas semanas intensas pero no es lo mismo imaginarlo que vivirlo y estar metido de lleno. La verdad es que los blogs VoyaDublin.com y TiempoEnDublin han sido unas fuentes de información magníficas que os pueden dar muchas ideas si pensáis venir por aquí de vacaciones o a vivir.

De todas formas dejar por primera vez la ciudad donde has vivido siempre e irse a otra a vivir y trabajar conlleva un montón de cosas que ocurren de golpe: buscar casa, comprar un montón de cosas (más de las que llegué a imaginar), dar de alta o cambiar el titular de los servicios, empezar en el trabajo nuevo y entrar en un intensivo de aprendizaje, gente nueva, usos y costumbres diferentes, un idioma en el que no eres nativo… Apasionante, sí, y también intenso. Estos días he llegado a empatizar con las plantas, de como deben sentirse al ser trasplantadas. La maceta nueva será todo lo grande y abonada que quieras, pero volver a echar raíces no deja de ser al principio un poco estresante.

En cualquier caso Dublín es un gran lugar donde hacerlo. Sé que Barcelona es una gran ciudad llena de vida, por lo que el listón está alto, pero Dublín no se queda atrás. La gente es increiblemente amable, en general de mente abierta y muy dispuesta a ayudar. Naturalmente hay un cierto grado de precaución, me aventuro a decir que nacido de algunos conflictos sociales que los tiempos de crisis recientes han dejado y que aún no están resueltos. Aquí lo que abre las puertas a la integración son las referencias que pueda tener, y sobre todo si es de gente que vive aquí. Esa especie de aval social no es algo que deba ser tomado a la ligera, puesto que algo como buscar vivienda puede convertirse en una tarea prácticamente imposible si no llevas contigo recomendaciones y un contrato de trabajo bajo el brazo.

Luego está el tema del tiempo. El clima es cambiante a diario, eso es un hecho, llueve cada semana en mayor o menor medida, pero por ahora este mes de enero no se me ha hecho en absoluto malo: he visto el sol gran parte de los días… a veces durante horas, a veces todo el día, a veces durante diez minutos. ¿Frío? Excepcionalmente hemos rozado los 0 grados unos pocos días, y con el viento y la humedad parecía que te atravesara los huesos… pero por lo general estos días estamos entre los 6 y 12 grados. Lo habitual es que chispee durante unos minutos y luego ya termina, no suelen ser grandes chubascos.

Yo me he acostumbrado a escuchar las noticias y el tiempo cada mañana mientras desayuno, y claro siendo para el mismo día no suele haber margen al error, y entonces te puedes planificar el día. Planificar más allá de dos días es imposible, por lo que el truco está en invertir en una buena chaqueta impermeable con capucha, ¡tu gran amiga que te acompañará cada día de tu vida! Yo estoy feliz con haber comprado la mía en la tienda de Superdry del centro de Dublín, toda una recomendación de un buen compañero de trabajo. Puede parecer raro ir por la ciudad como si fueras a la montaña, pero en serio, la gente más pizpireta va con deportivas o botas de trekking, y el eterno chubasquero. Algunos por lo visto se cambian en el trabajo o allí donde vayan y se ponen unos zapatos monos que llevan en el bolso o en una mochila, pero en la calle se busca la comodidad y la practicidad de ir seco. ¿El paraguas? Sólo los turistas llevan paraguas porque al poco de estar aquí y verlo invertirse constantemente por el viento te das cuenta que lo inservible que resulta.

La ciudad es famosa naturalmente por su vida social alrededor de los pubs y la cerveza Guinness, y la fama es merecida. El Temple Bar, ese barrio lleno de pubs y de música tradicional en vivo, es realmente interesante. Pero quizás demasiado enfocado a los turistas, y la ciudad tiene mucho más por donde salir. Los primeros días me alojé en el Portobello Hotel (un buen lugar donde pernoctar, por cierto), y la vida noctura de las calles Richmond y Camden es muy interesante, con buenos restaurantes, take-aways, pubs y clubs para los amantes de trasnochar.

Pero no todo es cerveza y noche, la ciudad tiene espacios verdes increíbles, con una vida animal impresionante, sobretodo en los parques y alrededores: cisnes, ardillas, zorros, ciervos, nutrias,… Hay rutas por Dublín e Irlanda en general para observar y saber más de la fauna de la isla, una isla con una gran riqueza medioambiental. Aunque uno puede disfrutar también en casa de las preciosas arañas que tejen incansables en las esquinas de las paredes y las bandadas de pájaros que pasan por la isla en formación (¡impresionante!).

A ver si mañana voy a ver los ciervos que habitan el parque Fénix, a pocos minutos de casa. Creo que iré de 11h a 12h… Sí, es que la previsión dice que a esa hora es cuando habrá sol. 😉

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