Patinando por Ciutadella

Patinando por Ciutadella

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Después de patinar por Maó y visitar Sant Lluís y Es Castell con los patines puestos, fui a probar qué tal lo de patinar por la otra gran ciudad de la isla: Ciutadella de Menorca.

De las veces anteriores ya sabía que Ciutadella tenía tres grandes ventajas respecto a Maó: es una ciudad muy plana y con poco desnivel, el suelo en general es mucho más liso y con abundantes zonas de baldosa en vez de empedrado, y por último dispone de carriles bici en las principales arterias de la ciudad.

La tarde antes de ir a Ciutadella intenté buscar información de los carriles bici para prepararme un poco la ruta y ver por donde podía ir. Lo más sorprendente tras una hora de búsqueda fue no encontrar ninguna web ni mapa donde estuvieran los carriles bici actuales, lo único que pude encontrar fue el proyecto de la Velo-Xarxa para Ciutadella del 2009. En cualquier caso ya era una buena idea de los caminos que más o menos podría hacer, así que con el mapa fijado en mi memoria iba a explorar la ciudad.

Al día siguiente llegué a Ciutadella y me puse los patines en los cines Camí Salat, una zona perfecta donde quedar, con suelo liso donde calentar patinando y una zona de aparcamiento buena.

Cines Cami Salat

Empecé a bajar en dirección a la cala des Degollador. Este primer tramo tiene dos aspectos que requieren mucha precaución. El primero es que al terminar el parking y hasta la rotonda del centro de salud no hay carril bici, es algo absurdo pero es la tradición en Menorca: los carriles bici aquí son como el Guadiana, nunca sabes cuando desaparecen para volver a reaparecer (si es que reaparecen). Así que tras recorrer la calle y cruzar una rotonda con bastante tráfico, llegas al carril que empieza en Alfons V. En este tramo el carril bici no esta tan fino y pierde incluso el característico color rojo que lo delimita.

Alfons V

El segundo punto que requiere precaución es el paso de cebra medio gastado de donde sale el Camí de Sant Joan de Missa donde el suelo no está marcado de color rojo ni hay semáforo de precaución alguno, y un coche que iba a toda hostia me hubiera atropellado si no llego a frenar justo cuando iba a cruzar patinando. Si organizáis una excursión pasando por aquí, ¡ojo con este paso!

Bifurcacion

Después de este punto el carril retoma su color rosado y mejora un poco. Como son zonas de viento y algo fuera del centro, los carriles se llenan de arenilla y piedrecitas, lo que para los patines no es quizás tan cómodo pero no lo hace malo. Hay trozos donde el carril se convierte de golpe en una culebra que sube a una acera de baldosas, siendo una mera capa de pintura que une tramos bien construidos, pero son pequeños tramos que se pueden realizar sin problemas. En cualquier caso se llega en breve al paseo marítimo con unas vistas increíbles del mar.

El paseo marítimo es una gozada. Se trata de un kilómetro de paseo peatonal liso y de baldosas que bordea la ciudad con vistas al mar y que pasa por el lado del castillo de Sant Nicolau, una torre de defensa de finales del XVII que protegía la entrada del puerto de Ciutadella. Justo al lado del castillo hay una pequeña zona lisa donde se puede hacer una pausa, con una rampa y una escultura donde pararse a hacer fotos y beber. El paseo sigue igual de bueno y termina justo pasado el Club Marítimo.

Aquí el suelo estaba en mal estado (creo que habían hecho obras) y me vi obligado a subir a avenida paralela, el paseo de Sant Nicolau, con aceras anchas y también lisas, aunque no apto para ir en grupos, puesto que es una calle con comercio que a ciertas horas puede ser algo concurrida. Esta calle nos lleva a la plaza des Pins donde hay unas cuantas terrazas donde tomar algo fresco, antesala del casco antiguo.

En general el casco antiguo es patinable. Incluso en las zonas con empedrado el suelo parece haber sido alisado y rellenado y no supone grandes problemas. Para los que somos amantes de lo ultra-liso siempre hay un camino fácil; o bien tiene baldosas o bien es un asfalto en un estado impecable. Quizás que Ciutadella sea de las dos ciudades de la isla la más turística y visitada es también lo que la convierte en la más mimada y donde se deja más dinero en mantenerla impecable, lo cual para los amantes de los patines es un regalo.

Desde la plaza des Pins decidí coger la avenida que recorre el antiguo trazado de la muralla rodeando el casco antiguo, donde hay un carril bici segregado, y en la plaza de Alfons III el Conqueridor tomé la arteria que cruza todo el centro pasando por la catedral y que termina en el Born. Pero se puede callejear y descubrir todo este espacio, sus tiendas y rincones sin dificultad alguna. Eso sí, ojo con la temporada alta (julio-agosto), porque esta zona puede abarrotarse de gente rápidamente y obligarte a ir a paso tranquilo, aunque siempre se puede buscar un camino alternativo para pasar más cómodamente.

En definitiva una ciudad que definitivamente invita a traer los patines en la maleta, apta para cualquier nivel. Dejo a continuación mi valoración sobre la dificultad de los tramos. La ruta también se encuentra subida en Wikiloc.

Azul: el cielo hecho suelo; asfalto liso y mayormente llano. Apto para niños y principiantes.
Verde: buen asfalto pero con desnivel. Requiere mínimo dominio del freno.
Ámbar: aceras no lisas, cruces con tráfico, ya requiere una cierta autonomía y seguridad.
Rojo: calles normalmente de zona 30, sin aceras anchas, no apto para horas de gran tráfico. Con mucha precaución.

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