Patinando por Maó

Patinando por Maó

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El año pasado (2014) fue la primera vez que me llevé los patines en la maleta. El destino: Menorca, la isla de la calma, y concretamente la ciudad de Maó. Aunque mi idea era coger el coche e ir a patinar por Ciutadella, decidí explorar Maó, a ver que tal iba.

La cuestión es que esta ciudad se edificó inicialmente sobre una peña, al límite del pequeño acantilado que había en la bahía que forma un puerto natural. Una posición estratégica que hace que a día de hoy una parte de la ciudad esté elevada a un cierto nivel, con ciertos desniveles en las calles del centro, y dejando la zona urbana de la bahía a un nivel bastante más bajo.

Eso hace que el casco antiguo no sea un lugar fácil de recorrer en patines, con calles a veces empedradas en vez de asfaltadas, subidas algo empinadas y con aceras estrechas. En cambio el puerto y algunas zonas nuevas en cambio son una delicia, con algunos carriles bici aptos para patinar e incluso desde el año pasado (2014) un skatepark en Sínia Costabella.

Cos de GraciaAsí que hice una ruta que es la que describo aquí, un poco como experiencia de lo que me encontré por si a alguien le parece un buen sitio para llevarse los patines.

Saliendo del Cos de Gràcia giramos por Ramon y Cajal (donde los cines) y nos dirigimos a la plaza de la Miranda, pasando por la Infanta, Anuncivay y cruzando la plaza del Príncipe. Es un trayecto por la calle, por lo que las horas de comer y de descanso son las mejores para poder ir tranquilamente, en cualquier caso es para ir tranquilo y al tanto con los coches. El suelo está bien en este tramo, sin prácticamente desniveles si tomamos esta ruta y se llega bien a la Miranda y al mercado, una zona con miradores desde donde hay buenas vistas a la iglesia y al puerto.

Vista desde el mercadoDesde aquí no me atreví a bajar por costa de la Independència: es un desnivel pronunciado que seguro que será las delicias de los patinadores más experimentados y que saben frenar sin dejarse ahí las ruedas y el taco. Yo decidí dar una vuelta larga para disfrutar todo lo posible, lo que me llevó a pasar por Sant Nicolau, Santa Cecília, la Plana, camí des Castell y Sant Andreu. Iba haciendo este zig-zag según si me encontraba coches o algún asfalta algo peor, aunque esta zona tiene un asfalto bastante aceptable. Bajé por Borja Moll, una zona de parking que estaba prácticamente vacía y donde pude zigzaguear en plan slalom hasta llegar a un tramo de aceras anchas, aunque salpicadas de ESOS puntos que joden tanto…

Fort de l'Eau

Desde aquí se recorre el paseo Marítimo, que está realmente bien.  Claro, a toro pasado podría haberme ahorrado la vuelta por las calles del centro y desde la plaza de la Miranda coger este paseo, pero bueno, era la primera vez y no me había fijado en esa posibilidad. Lo que hice fue recorrer el paseo hasta el ascensor que colocaron en 2012 y que conecta este nivel con el Moll de Llevant, dejándome ya a nivel de mar. El ascensor está adaptado para minusválidos con lo que son rampas lisas y se puede coger bien con los patines puestos.

Desde aquí el recorrido es chulo, la acera está muy bien aunque no es demasiado ancha y está salpicada de terrazas, por lo que en las horas de las comidas y por la noche es un espacio demasiado concurrido para patinar. Y en cualquier caso hay que ir con mucha precaución, puesto que Maó no es un espacio muy concurrido por bicicletas y mucho menos patinadores (no vi a nadie patinando en realidad), por lo que la gente no se espera encontrarse a nadie sobre ruedas. Es para ir a paso de andar casi y con calma y cuidado. En cualquier caso es un espacio agradable, con vistas al mar, a los turistas y a las casas que coronan el acantilado.

A la altura del puerto (donde llega Balearia) la cosa mejora; aquí en la Andana de Ponent hay espacio ancho y sin tiendas en el otro lado de la calle y se puede pasar por ahí sin riesgo a comerse a nadie que salga de improvisto. Avancé más rápido por este tramo hasta llegar a la Cofradía de Pescadores, lugar donde decidí volver a subir a la ciudad.

Y cuando digo subir, es literal: inicialmente vi la rampa y pensé: vamos a hacer un poco de cardio. Luego ya me encontré las escaleras y pensé: vamos a subir las escaleras con patines tal como me enseñaron en la APB. Y ya cuando llegué arriba me cagué un poco en todos los muertos. En fin, yo le llamo a este tramo hacer la ascensión, el cual te deja (resoplando) en la iglesia de Sant Francesc.

Desde Sant Francesc recorremos un pequeño tramo de calles con una ligera pendiente hasta llegar a la zona comercial de Ses Moreres, lo que nos lleva hasta la plaza Esplanada.

La plaza Esplanada es una zona fantástica para patinar con un buen asfalto bien liso. Desde uno de sus extremos sale además uno de los pocos carriles bici que (en ese momento) disponía la ciudad en dirección a Josep Anselm Clavé, camino que me llevó al punto inicial de esta ruta.

En general es una ciudad algo complicada para patinar, y a la vista está la abundancia de coches y ausencia de gente en bicicleta, aunque conociéndola bien se pueden hacer planificar caminos interesantes. Así que he decidido que por ahora seguiré llevándome los patines si voy a Maó y ver si voy encontrando otras rutas interesantes.

Azul: el cielo hecho suelo; asfalto liso y mayormente llano. Apto para niños y principiantes.
Verde: buen asfalto pero con desnivel. Requiere mínimo dominio del freno.
Ámbar: aceras no lisas, cruces con tráfico, ya requiere una cierta autonomía y seguridad.
Rojo: calles normalmente de zona 30, sin aceras anchas, no apto para horas de gran tráfico. Con mucha precaución.
Negro: el infierno; no se patina, se escala encima de los patines

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