Hoy voy al Orgullo

Hoy voy al Orgullo

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Orgullo en Barcelona (2014)

Hoy celebramos el día del Orgullo Gay. Como en muchas otras ciudades, hoy salimos a la calle a divertirnos, reencontrar amigos y disfrutar todos juntos de una tarde de celebración, y más con la gran noticia que se ha producido en Estados Unidos.

Y cada año surge la misma pregunta: hace falta salir a la calle si ya os podéis casar? Pues yo digo que sí.

El origen del orgullo no deja de ser el hartazgo que supuso a un grupo de homosexuales el acoso y persecución policial que tuvo su punto de inflexión en la redada del Stonewall Inn en la calle Christopher de Nueva York en 1969. Y ahí dijeron: se acabó. Les plantaron cara y se enfrentaron a la policía. Mucha valentía en un momento donde la ley no te amparaba, y sobretodo apoyo de mucha gente; no solo de esos que se atrevieron a desfilar y ser señalados e insultados, también de amigos, familiares y activistas por los derechos de las personas.

Gracias a toda esta gente hoy disfrutamos en un montón de países de leyes que nos protegen y nos defienden de ataques y discriminación, leyes que permiten que el amor que sentimos por la persona que forma parte de nuestras vidas sea reconocido legalmente, otorgándonos los mismos derechos y deberes que a los demás, leyes que de no existir permitirían a gente violenta dar rienda suelta a cualquier atrocidad amparados en una autoproclamada superioridad moral.

Con el gesto de salir, siento que formo parte de algo que ha costado conseguir sudor, lágrimas y sangre. Literalmente.

Pero lograr el amparo de las leyes no quiere decir que no ocurran agresiones o que no exista discriminación, que sea un tema resuelto; desde el maltrato escolar por homofobia, hasta la estigmatización por profesionales de servicios públicos, pasando por la homofobia en el seno de una familia, sea verbalizada como parte de la educación como de la discriminación e incluso exclusión o expulsión. Todo eso existe a día de hoy incluso en los países con estas leyes, y en grandes ciudades donde la diversidad se palpa cada día. Menos agresiones, sí, puesto que las leyes lo castigan; menos verbalización por mantener el políticamente correcto también. Pero persisten aún actitudes como la exclusión.

Colores reivindicativos (2014)

Para un adolescente el bullying homófobo es una terrible lacra, pero aún es más doloroso si cabe si debes luchar contra ello sin el apoyo de padres y hermanos. Esa etapa tan crucial de la vida se hace mucho más cuesta arriba cuando no solo debes aprender a amarte a ti mismo por quien eres sino que debes luchar por el amor y respeto de tus padres y hermanos, arrebatado de golpe como si no fueras la misma persona.

Te toca tirar adelante y hacerlo además con sus impedimentos (a veces claros, a veces enmascarados por culpa del políticamente correcto con mil excusas), te toca ser comprensivo porque su intolerancia es fruto de su educación y tienes que tener paciencia.

Así que hoy saldré a la calle para celebrar que soy un ser humano con una sexualidad normal, aunque no sea la opción más habitual; celebraré que tengo una gran familia y grandes amigos que me quieren por como soy y que les gusta verme feliz con la persona que he escogido tener a mi lado; y celebraré la suerte de tener mi familia que permite que forme parte de sus vidas y vea a sus hijos crecer y convertirse en unas personas maravillosas y afortunadas.

Pero sobre todo para dar visibilidad y normalidad, para que las mentes más ancladas en el odio o el medio se vean cuestionadas e interrogadas por las preguntas de los niños de hoy cuando vean tantos colores, tantos hombres besando a hombres y mujeres besando a mujeres.

Porque a fin de cuentas, no es a mí a quien esas personas tendrán que dar explicaciones, sino a sus hijos.

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