Ya he subido a Montserrat. Tanto tiempo hablándolo con mis tíos Carmen y Paco, y por fin hemos hecho la excursión, aprovechando el buen tiempo que hacía el pasado fin de semana. No tenía ni idea de la ruta así que simplemente me dejé sorprender.

Tras pasar por El Bruc y tomar la carretera que bordea el hotel llegamos a Can Maçana, donde hay una zona de aparcamiento. Aquí, en el extremo más occidental del macizo se encuentran las zonas de les Agulles y la de Frares Encantats, un sinfín de rocas erosionados por los milenios cuyas formas dan para dejar volar la imaginación un rato.

La ruta que recorrimos fue la que pasa por el refugio Vicenç Barbé, la font de l’Esllavissada, el coll de Port (el punto más alto, con 975 metros de altitud), la Cadireta y de vuelta a Can Maçana, un recorrido de unos 7 o 8 quilómetros perfecto para alguien que no sale nunca del asfalto de la ciudad

El camino hacia el refugio Vicenç Barbé es chulo y con buenas vistas. Es la solana de la montaña, por lo que la vegetación es menos frondosa. El camino es sencillo, discurriendo en muchos tramos por zonas boscosas que dan mucha sombra, perfecto para aquellos que nos olvidamos de ponernos protección solar al ir de excursión.

Solo hay que tener en cuenta que hay pequeños tramos de tarteras que mejor pasarlas estando el suelo seco, y el paso de la Portella que requiere trepar un poco, lo que puede complicar la excursión si los niños son muy pequeños. Aunque evaluad vosotros mismos en esta entrada del (muy interesante) blog Con los niños a cuestas.

Una vez cruzado el paso dejamos atrás les Agulles y nos adentramos en la zona de Frares Encantats. Tras contemplar formaciones como la Monja y el Bisbe (Obispo) y tras cruzar una zona más boscosa llegamos al refugio, donde podemos comprar un agua si nos hemos olvidado traer de beber.

Desde aquí tomamos el camino que nos llevará al Coll de Port, el punto más alto del Baix Llobregat con sus 975 metros. El camino tiene menos masa boscosa, lo que permite observar las diferentes rocas en la distancia.

Cruzando por este paso hacia el norte hemos pasado a la umbría, donde la vegetación es más frondosa y con una mayor cantidad de flores. Muchas flores lilas, sobretodo verónicas y campanillas. Creo que para la próxima vez que vuelva llevaré una guía de las plantas de Montserrat y así aprendo a ponerle nombre a las flores de una vez. Vale la pena mirar también hacia arriba de vez en cuando para contemplar la impresionante estampa que forman los escaladores junto a las rocas.

La última formación es la de la Cadireta y la Foradada, un punto desde el que el camino se vuelve bastante sencillo y cómodo, llevándonos ya de vuelta al aparcamiento de Can Maçana.

Si el camino os parece demasiado complicado (niño a cuestas, pies no acostumbrados a andar mucho…), podéis probar vuestro aguante con algo tan sencillo como de Can Maçana a la Cadireta y volver. Y para los que os pique probar la ruta entera que aquí he descrito, podéis encontrar los detalles en esta ruta de Wikiloc.

1 COMENTARIO

Deja un comentario