Tatuajes, piercings y salud: mitos y verdades

Tatuajes, piercings y salud: mitos y verdades

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Guantes | Foto: David Crummey

No me he arrepentido ningún día de los tatuajes que he decidido ponerme ni de los piercings que han estado y los que se han quedado. Cada cosa ha tenido su momento y su porqué. Y esas decisiones han sido por mí, no por impresionar o provocar a los demás.

Pero reconozcámoslo: los tatuajes y los piercings van habitualmente de la mano de la transgresión y de la provocación. Y a veces se usan para decirles a los padres: ya no soy tu bebé. Esto naturalmente suele llevar a los padres a buscar razones disuasorias más que información en sí.

Y ahí es cuando los artículos de información de algunas revistas y portales pueden incluir verdades a medias, sobretodo para dar miedo y ayudar a los padres compradores de esas revistas a convencer a su niñito o niñita de que un piercing o un tatuaje le provocará problemas de salud terribles.

Ya he hablado de algunos de los riesgos de los piercings y los de los tatuajes. Hoy voy a repetirme un poco pero intentaré enfocarme en el impacto que tienen los piercings y tatuajes en nuestra salud y en nuestro paso por hospitales y pruebas médicas.

Os recuerdo: no soy ni médico ni tatuador, así que intentaré dejar enlaces de todo lo que pueda. Como menciono siempre, y con más énfasis en este tema, la última palabra la tiene un médico.

Transmisión de enfermedades

El material que entra en contacto con las personas o bien es de un solo uso o bien debe pasar por un proceso de esterilización y desinfección. Las normativas son exigentes (ved las normativas en España) y la posibilidad de transmisión de enfermedades es extremadamente baja.

Naturalmente la clave está en tatuarse o hacerse un piercing siempre en un estudio registrado. Estos sitios están obligados a cumplir normas de higiene muy estrictas, que incluyen el tipo de mobiliario, tipos de material que pueden ser usados y el proceso de esterilización. Sólo por el mero hecho de que puedan sufrir una inspección ya anima mucho a que vayan a seguir todas las pautas para no incurrir en una altísima multa.

En estos estudios estás en tu derecho de ver que el profesional que te toca tiene el título certificando que ha superado el curso higiénico-sanitario, y no le importará que le preguntes por el proceso de preparación. La preparación y la higiene es una parte del proceso tan importante o más que el de la elección del dibujo o el lugar donde quieres perforarte.

Veo muchos artículos donde se pone en letras grandes los riesgos de contraer Hepatits o VIH, entre otras. Yo diría que si quieres tranquilizar a tus padres en ese sentido (y a tí mismo), busca un buen estudio e invítalos a visitarlo. Debo decir que esperando mi turno he visto como familias enteras acompañaban al chaval o chavala de 16 años para aclarar dudas y ver si el sitio les daba confianza. Porque si un sitio no da confianza, no dudéis en iros y buscar otro.

Y si cuando vas a hacerte el piercing no ves que lleven guantes, o que las piezas están sin esterilizar, o en los tatuajes no ves que usen tinta nueva o material desechable, páralos y no sigas. En nuestra mano está decir no, aunque a veces nos cuesta y pasa lo que pasa.

Piensa en tu salud y no busques lo barato. Si no te llega el dinero para ello, espérate. Estoy seguro que la mayor parte de historias han ocurrido por ir al postor más barato o por prisas sin evaluar el sitio con calma.

Queloides, reacciones alérgicas y tintas de tatuaje

Tinta negra | Foto: geishaboy500
Tinta negra | Foto: geishaboy500

Es cierto, los piercings y tatuajes dan problemas. Y es como la lotería: a la mayoría no le toca, pero puedes tener mala suerte y te toque el gordo. A los dermatólogos les llegan los problemas, por lo que si le preguntáis a un dermatólogo por los tatuajes y te los ve, pondrá la misma cara que si vas a ver al médico que te controla el colesterol con media caja de bombones y la otra media en tu boca.

No podemos olvidar que la piel reaccionará al “intruso”, y no podemos saber con certeza absoluta cómo lo hará. En las webs médicas veréis lo peor que os puede pasar. Los casos no vienen separados entre los que se han producido por tatuarse en un estudio o los que se han hecho en un tenderete de verano, ni he sabido ver cuantos casos han ocurrido de cada dolencia o reacción para intentar hacerse una idea de las probabilidades, pero los siguientes enlaces incluyen mucha información que vale la pena leer:

Habitualmente la mayor parte de lo que aquí se describe no ocurre.

En piercings sí que es habitual oír hablar de queloides: los roces, golpes y tirones pueden terminar provocando que aparezcan, aunque normalmente son pequeños e inapreciables. La solución es quitarse la pieza, y en ese momento paran de crecer y empiezan a reducirse y curarse. Es mejor hacerlo antes que se hagan aparatosos. Para saber más mirad riesgos de los piercings.

En tatuajes las reacciones alérgicas también pueden ocurrir. La tinta no deja de ser un elemento extraño que se va a quedar en contacto permanente con nuestro cuerpo. Por ello el primer tatuaje que nos hagamos debería ser pequeño y en un sitio poco visible: un hombro, el antebrazo, la pierna… Eso permitirá saber si reaccionamos mal a tatuar la piel o a las tintas usadas.

El tipo y el color de las tintas juegan también un papel importante: sabed que existen tintas naturales y tintas acrílicas. Las naturales no tienen metales y es raro que produzcan alergia. La clásica tinta negra natural sale del carbón, por lo que los tatuajes negros (no acrílicos) suelen ser la opción más segura en lo que se refiere a reducir la probabilidad de reacción alérgica.

Las tintas acrílicas hacen uso de metales. En los últimos años se ha popularizado porque el tatuaje queda más vivo una vez se ha curado. Pero ha sido con estas tintas que se han producido más reacciones alérgicas. Como cada color está compuesto de un metal distinto, puede ocurrir que nunca tengamos problemas hasta que un día usamos un color en concreto. Para saber más de la composición de los colores podéis leer ¿De qué está hecha la tinta para tatuajes?

En un post de PulevaSalud hablan de pruebas de alergia de los componentes que se van a usar en un tatuaje. Y me temo que no puedo hablar del tema, no lo he pedido nunca.

Y luego están las tintas que no deberían serlo, como por ejemplo la henna negra, una henna “adulterada” popular en tenderetes callejeros de verano que ofrecen tatuajes temporales que se parecen a tatuajes negros de tipo permanente. Un fake que te puede salir muy caro.

Pruebas médicas

Me lo vas a poner difícil...
Me lo vas a poner difícil…

Ya hablé en su momento de la conveniencia de dejar espacios “en blanco” por donde puedan extraer sangre, así como de no rellenar el centro de la columna vertebral por la zona lumbar para no interferir en la epidural. Recordad que nunca debe hacerse punción en una zona con tinta, nunca. Ningún médico o enfermero lo hará, y si uno parece como que lo va a hacer, ¡paradlo!

Este hecho naturalmente no se lo pone fácil a los médicos y enfermeros, que se encuentran con piel tatuada en las zonas “de interés”. Que no os extrañe que os gruñan o suelten algún comentario.

A continuación algunos tipos de prueba médica y lo que he podido saber hasta ahora:

  • Extracción de sangre y vías: si los brazos no están disponibles, hay otros lugares, entre otros las manos. Más incómodos para el paciente y que requieren más trabajo por parte del personal sanitario, pero en definitiva posibles.
  • Parto: aunque es aconsejable dejar el espacio libre para la epidural, si ya tienes la zona lumbar ‘tocada’, es posible que haya forma de poner anestesia. Echadle un vistazo a este post y comentádselo de antemano a vuestro médico, por si esto u otras opciones son posibles.
  • Resonancia magnética: yo mismo me he hecho una resonancia magnética llevando piercings (de acero quirúrgico) y mucha tinta negra y roja. Y ni calor, ni quemadura ni tinta arrancada. La mayor parte de tintas no llevan hierro, y si se da el caso que un color lo lleva, las cantidades son demasiado pequeñas y no son atraídas.
    Los casos que se han dado se debían a ser tatuajes muy antiguos o hechos fuera de estudio, como los tatuajes carcelarios. Estos han llegado a reaccionar con enrojecimiento  y picor, pero nunca han sido arrancados de la piel. Os animo a ver este fragmento de Cazadores de Mitos. Por lo que se refiere a los piercings, lo que no debe haber es hierro, así que los clásicos de acero quirúrgico o titanio no dan problemas.
  • Bisturí eléctrico: un instrumento que corta y cauteriza, muy usado, pero que tiene limitaciones puesto que puede crear arcos voltaicos en elementos metálicos cercanos a la zona donde se aplica. Los protocolos referente a su uso comentan los riesgos y la forma de proceder, y hacen mención al tema de los tatuajes y piercings.
    • Piercings: deben ser quitados puesto que hay riesgo real de quemaduras. En principio eso sólo ocurre cuando el piercing queda a medio camino del bisturí y el polo que se coloca en el cuerpo. Pero el personal sanitario puede no tener fácil evitar ese ‘circuito’, por lo que para evitar líos estarás obligado a sacártelos. Así que si es algo programado con tiempo pásate por un estudio y ponte piezas de tipo plástico para que los agujeros no se cierren.
    • Tatuajes: este Standards of Pracice comenta que no ha habido informes de quemaduras por el uso de estos equipos cerca de tatuajes, pero recomiendan evitar la colocación del electrodo cerca de tatuajes. Al no ser un tema de magnetismo sino de electricidad a altas frecuencias, asemejan la reacción a la que se produciría en placas electrónicas en cierta forma, donde se pueden producir con más probabilidad pequeños arcos voltaicos que nos pueden quemar el tatuaje, sobretodo en zonas del dibujo con círculos y bucles. Pero por ahora no he encontrado nada definitivo más allá de recomendaciones y buenas prácticas.

Naturalmente las técnicas médicas están en continua evolución, y la popularidad de los tatuajes les obliga también a tener en cuenta esa realidad, por lo que al final hay alternativas. Asumiendo claro está que es posible que en el futuro no tengamos la posibilidad de beneficiarnos de algún tipo de prueba médica.

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