Berlin: el holocausto

Berlin: el holocausto

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Tanto tiempo visitando Berlín y aún no había ido a un campo de concentración ni visitado el museo judío. Estoy familiarizado con las atrocidades del holocausto, y es imposible no ver vestigios de esa parte de la historia en cualquier rincón de la ciudad, como por ejemplo las plaquitas que encuentras en la entrada de algunas casas o exposiciones al aire libre que recuerdan constantemente lo que ocurrió.

Fui finalmente al museo judío, con Edu. Arquitectónicamente impresionante, tortuoso como las mentes que idearon el holocausto y cargado de historias dolorosas. Cartas escritas en la desesperación, en la mayoría de casos con atisbo de algo de esperanza, estremecedoras de verdad. El museo tiene también una importante sección sobre la historia y cultura que permite conocer como el pueblo judío formó parte de la temprana historia de Europa y concretamente de Alemania.

Al día siguiente me junté con Myriam, Txema, Biel y Mar para ir a Sachsenhausen. Nos juntamos a la visita guiada organizada en español por Viva Berlin, y con Elia, nuestra guía, cogimos el tren a Oranienburg. No había tomado nunca tanta consciencia de lo atroz del sitio, ya sólo pensando en las condiciones climatológicas. Bajo un sol abrasador llegamos a un campo polvoriento, sin árboles ni sombra donde cobijarse, con barracones de madera que en verano son auténticos hornos y en invierno congeladores.

Hay que hacer esta visita, y con una pregunta en la cabeza: ¿qué lleva a un grupo de personas a sentirse por encima de otro, y decidir no sólo exterminarlos sino hacerles sufrir y torturarlos hasta el punto de hacerles perder la esperanza? ¿Y como puede llegarse al punto que una gran parte de la sociedad, haga la vista gorda e ignore lo que está ocurriendo?

Y desearía que todo el mundo saliera de ahí con la convicción que todo el mundo tiene derecho a vivir y no ser agredido ni discriminado, independientemente de la religión, origen, ideas políticas u orientación sexual. Hay que vivir en el amor y el respeto, y eliminar todo sentimiento basado en el odio. No hay justificación alguna a la tortura y el asesinato.

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