Editando vídeo

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Si hay un hobbie que ahora mismo me llena un montón, además del aikido y los trenes, es la edición de vídeo. Si bien antes era más bien el propósito de tener los recuerdos en un canal de Youtube para compartir, desde que compramos una cámara de fotos que graba en HD empecé a verlo con otros ojos. Hacer un buen vídeo tiene su trabajo, basta práctica y querer mejorar en base a lo que se obtiene en cada uno.

El primer objetivo es conseguir que sea técnicamente aceptable, que por así decirlo, “no maree ni confunda”.

Hay unas pocas reglas básicas que se van aprendiendo, como intentar que en la captura del material no salga movido. Esto es fundamental para luego no volvernos locos en la edición. Con un poco de práctica podemos intentar mejorar la composición con la regla de los tercios y sobretodo la regla de los 180 grados. Si somos pulcros en la captura, luego en la edición es más sencillo y sólo se requieren pocos retoques.

Otro consejo es el de filmar material adicional, en diferentes planos si es posible. Eso nos permitirá luego añadir trozos para ayudar con los cambios de escena, o hacer que una escena no sea demasiado larga y algo más entretenida, intercalando la parte gráfica de esos cortes y creando como ráfagas de ‘información’.

De hecho, permítete un pequeño ejercicio: mira un documental o un fragmento de noticias. ¿Cuántos segundos duran los diferentes cortes? Un plano de entrevista durará lo que dure la pregunta, naturalmente, ¿pero y lo demás? Observarás que suelen haber tandas de 2 o 3 cortes de 2-3 segundos, seguidos de algunos de 5-6 segundos. Toma nota de la sensación de ritmo que te marca cada fragmento y verás como el juego con los tiempos también forma parte del proceso de edición.

Luego tenemos que abordar la edición del audio. Me costó darme cuenta que los cortes en diferentes momentos causan saltos en el audio molestos, y hay que dar continuidad. Un truco es el de adelantar el audio del siguiente fragmento en un segundo, fundiéndolo con el fragmento previo. Por algún motivo que aún no he sabido justificar, el cambio de audio es más cómodo cuando se adelanta al del vídeo. Me he pasado meses fijándome en cómo se editan las transiciones en documentales y las noticias, donde hay cambios constantes en el fondo de audio, y la clave parece ser en conseguir mantener una continuidad del sonido mediante fades y silencios.

Si hay alguien hablando (una conferencia pongamos), si es posible es bueno grabar el audio aparte, con un micrófono o una grabadora pegada al que habla.

Si añadimos música, y eso es algo que me ha costado aprender, debemos quitar el sonido de fondo. Otra cosa es que haya un diálogo o un sonido de un tren que queremos que se oiga, pero podemos intentar resaltar ese sonido y quitar todo lo de fondo (gritos, sonido de estática, parloteo innecesario…). La música en definitiva debería quedar lo más ‘limpia’ posible.

Además la música es la que suele llevar la acción. Cada vez más intento que las ‘frases’ de la música se correspondan con la acción del vídeo, y puestos a ser pejilleros que el ritmo de la propia música corresponda con el vídeo: para una música rápida tipo fitness no pega un recorrido por un jardín zen.

Y puesto que la música es parte del video y va ligada a este, es una lástima que quede eliminada al subirla en Youtube por infracción de derechos de copyright. En ese sentido hay sitios donde buscar música libre para estos propósitos. Yo uso Jamendo y Archive.org, aunque también puedes echar un vistazo a FreeMusicArchive.org, Incompetech.com, Royaltyfreekings.com, Royaltyfreekings.com, Soundcloud.com o la sección de MusicStore de Vimeo, entre muchos.

Y un último consejo: échale un vistazo a webs como Videorebeldes  y Videomaker.

¿Eso garantiza el éxito de un vídeo? Pues no, pero al menos así quizás aseguramos el cinco de diez. Lo demás lo marcará la creatividad, el prueba-error y las horas de trabajo.

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