Muy feliz 2013

Muy feliz 2013

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Hace días que estoy intentando escribir este post y no sabía realmente si publicarlo, pero lo necesito, necesito simplemente decir que es posible dejar de amargarse, que la felicidad está realmente dentro de uno mismo, que incluso en tiempos difíciles como estos podemos aprovechar cada día para hacer cosas fantásticas. Quizás resulte que la mayor parte de la gente ya lo supiera y yo no me hubiera dado cuenta. Pero es lo que tiene mirarse tanto el ombligo.

Mi gran crisis personal empezó en 2010, cuando una situación de estrés me llevó a ser por primera vez consciente de mi virtudes y defectos, tanto de mi lado bondadoso como del oscuro. A partir de esa experiencia empecé a escucharme, y poco a poco empecé a escuchar de verdad a los demás. Las cosas que no me gustaban quería intentar cambiarlas (o al menos suavizarlas), por lo que me propuse ser mejor persona.

No era un objetivo a un año sino un camino a seguir. En ese momento ya estaba muy enganchado a lo del camino de la armonía, así que en 2012 me propuse dejar de caer en cualquier confrontación, empecé a aplicar un poco de aikido a mi vida diaria y a sacar del fondo de mi alma las cajas de los miedos, de las inseguridades y del orgullo. Eran pequeños pasos pero firmes, y me sentía orgulloso. Fue en ese proceso que entendí que la forma de avanzar por ese camino era trabajando la inteligencia emocional.

Hasta que el primer domingo de julio de este año se reveló una verdad que rompió un espejismo de muchos años, provocando un terremoto emocional cuyas réplicas han durado hasta hace tres semanas. Dicen que lo que no mata engorda, y de hecho todo ello me ha llevado a descubrir el concepto de gente tóxica y la importancia de tener una buena autoestima como el mejor escudo ante ellos.

Entre réplica y réplica descubrí el libro El arte de no amargarse la vida, de Rafael Santandreu. Un libro que muestra como una gran parte de la carga que nos atormenta se basa en necesidades, valores y creencias irracionales que se han transmitido a través de generaciones. Su lectura me ha servido para descubrir las piezas que me faltaban en ese puzzle mental mío. Y por fin veo ese puzzle acabado. Y me siento feliz, y llevo así tres semanas (me siento como cuando dejas de fumar y también vas contando las semanas).

Quiero terminar esta entrada dando las gracias ante todo a Fabián por su optimismo y apoyo en todo momento, a mi familia y  amigos, y a personas como Natalia y Dolors que comparten en la red sus experiencias y positividad. A todos vosotros, a los que veis el vaso medio lleno y a los que queréis dejar de verlo medio vacío, ¡muy feliz 2013!

2 COMENTARIOS

  1. No se si este en la misma linea pero dale un vistazo a La Caja, es un relato de pocas hojas, el autor te lo debo… me llamo la atención el libro que mencionas por el titulo, lo buscare.

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