Senpai y kohai

Senpai y kohai

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En la práctica del Aikido, igual que ocurre con las demás artes marciales, nos adentramos en un método de aprendizaje distinto al nuestro, con reglas y etiquetas que deben ser interiorizadas y respetadas. Cito un fragmento:

Respeta a aquellos con más experiencia. Nunca discutas sobre la técnica. Respeta a aquellos con menos experiencia. No los presiones con tus ideas.
Modales (Michi Dojo)

La relación entre senpai y kohai no existe como tal en la educación occidental, donde el aprendizaje se obtiene directamente del maestro. Ignoramos a aquellos que llevan menos tiempo que nosotros o aquellos que creemos que saben menos, y a la vez eso mismo nos suelen hacer a nosotros los compañeros de mayor grado. Es el nuestro un sistema en el que el profesor debe atender a todos los alumnos e impartir de forma igual, y muchas veces no puede realmente ayudar a corregir los diferentes ritmos de aprendizaje de los alumnos.

En la dicotomía senpai-kohai son ambos igual de importantes. La única diferencia entre ambos es la fecha de entrada en la escuela, empresa o asociación. El senpai ofrece ayuda al recién llegado, intenta que se sienta cómodo y a la vez conozca las normas que ahí se aplican, y el kohai le demuestra respeto y gratitud por ello. A la vez se descarga al profesor, jefe o responsable de la asociación de contar todos los detalles que los que ya están ahí, dada su experiencia, ya pueden explicar, lo que le facilita su enseñanza o trabajo al no tener que frenar el ritmo.

El planteamiento es que no haya competición en el grupo, nadie debe tomar ventaja de su mayor veteranía sino que se intenta hacer a todos partícipes y así fortalecer y consolidar el grupo.

Eso no quiere decir que cada miembro tenga el mismo peso: hay una jerarquía basada en la veteranía, no se debe cuestionar al de grado mayor, sus razones tendrá por pensar u obrar de una forma. Kohai debe aprovechar al máximo el conocimiento que se le ofrece. Senpai por su parte también aprende cuando recibe preguntas y se le plantean dudas, es cuando se da cuenta de que hay cosas que no las tiene tan claras como cree, y es en ese ejercicio de tutor que asimila detalles, ve más allá de lo que se planteaba y consolida los conocimientos.

Pero esta jerarquía debe basarse siempre en el respeto y en recordar que todos somos a la vez kohai y senpai. En Aikido, donde la hakama marca una línea imaginaria, se puede llegar a desvirtuar este concepto de aprendizaje. Algunas veces se suele escuchar el consejo de que uno para progresar y aprender debe procurar arrimarse siempre a un hakama.

Así que puede ocurrir que alguien enfundado dentro del faldón negro llegue a menospreciar el turno que le ha tocado con un blanco sin entender que la propia palabra senpai le obliga a guiar en las enseñanzas, etiqueta y reglas a aquellos con menos experiencia de forma paciente y comprensiva, sin presionar.

Porque en realidad no es una obligación, sino un acto de gratitud, puesto que en este momento estamos dedicando tiempo a alguien de la misma forma que otros nos lo han dedicado desde el primer día que pisamos un tatami.

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