Como unas grullas volaron a Japón

Como unas grullas volaron a Japón

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La grulla es un símbolo de larga vida en la cultura japonesa, además de representar el honor y la lealtad. Cuenta una antigua leyenda que el que haga mil grullas de papel recibirá un deseo de parte de una grulla, deseo relacionado con una larga vida o la recuperación de una enfermedad. A raíz de la historia de Sadako Sasaki el Senbazuru (mil grullas de papel unidas por cuerdas) se convirtió además en un símbolo de paz.

Tras el terremoto que sufrió Japón el 11 de marzo Makiko, una chica que vive en Madrid, pidió a la gente que le mandara fotos de grullas de papel para llegar a las 1000, como muestra de deseo de recuperación para Japón. A la vez el grupo de Aikido por la Paz pidió un minuto de silencio en los dojos con una vela encendida en recuerdo a las víctimas del desastre. Tanto a título personal como desde mi dojo participamos en ambas iniciativas.

Fabián tuvo la idea de que diera las grullas de papel que estaban ahí hechas a mis compañeros japoneses de la oficina. Así que al día siguiente me levanté algo antes y dejé una grulla verde en cada una de sus mesas. Su agradecimiento al detalle me animó a intentar abordar el reto de hacer 1000 grullas de papel entre todos en la oficina y hacerles una foto. La recaudación de fondos que la empresa había iniciado podría ir acompañada de esa foto.

Así que además de pasar las instrucciones por correo montamos un par de talleres de origami a la hora de comer (ahí descubrí otros fans del origami como Carlos que ayudaron con la confección). Al ser viernes hubo personas que durante el fin de semana hicieron grullas en casa con sus familias. Me encantó saber que algunos padres pasaron tiempo con sus hijos doblando papel y disfrutando juntos de  un rato con este maravilloso arte.

Cada grulla contaba. El esfuerzo y tiempo dedicado de cada uno no tenía precio. Cada día aparecían nuevas grullas en la caja, así que no sé cuanta gente participó. Algunos aportaron una, otros cinco, otros veinte, cincuenta… y Jordi, un compañero que ha vivido una temporada larga en Japón, hizo él sólo 400!!!

Finalmente sobrepasamos la cifra y las colocamos entre todos. Mar y Misa confeccionaron un cartel, a Coia se le ocurrió poner las grullas de color naranja en la pared, Jon y Clara empezaron a idear el vuelo… cada uno fue aportando su granito de arena. Entre todos montamos lo que podéis ver en este álbum de fotos y en este pequeño video. ¡Sin el esfuerzo de todos y cada uno no habría sido posible conseguir esto!

¿Y luego qué? Ya habíamos logrado el objetivo… ¿pero qué hacer con tantas grullas? Podríamos atarlas, hacer un auténtico senbazuru y mandarlas a Japón. Después de hablarlo con la gente de la oficina de ahí comentaron que no tendrían espacio para un senbazuru tan grande. Así que cogiendo las más pequeñas montamos uno pequeñito.

Iba de vacaciones a Japón estos días y además coincidía que Misa estaría en Tokyo el día 19, así que empaqueté las grullas en la maleta y acordamos que haríamos entrega de ellas en la oficina de Takebashi. Finalmente el día 19 pasamos por la oficina donde tuvimos una muy grata acogida y la pequeña muestra de grullas de Barcelona anidó finalmente.

Aproveché nuestro paso por Hiroshima para dejar unas grullas a los pies del monumento a Sadako Sasaki, un lugar lleno de senbazurus y otras muestras artísticas hechas con grullas de papel de todos los colores.

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