Mi primera banana

Mi primera banana

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Un chiste de la DDR dice: como se dobla el valor de un Trabbi? Llena el depósito! Y como se triplica? Pon una banana en el salpicadero.

Así empieza un artículo del Berliner Morgenpost que me ha gustado. A continuación hago un poco de explicación/resumen de ese artículo según lo que he entendido (que nadie vea esto como una traducción, si podéis leer y entender el artículo original mejor que mejor).

Teóricamente podria haber sido cualquier fruta tropical, ya que la piña y el melocotón también iban escasos en la DDR. Aún las naranjas se salvaban al llegar de Cuba, aunque en forma de zumo. Que finalmente el plátano se haya convertido en un símbolo de la caída del Muro es, visto en retrospectiva, por pura lógica.

Aquellos ciudadanos de la DDR que merodearon por el lado Oeste en los días siguientes a la apertura del muro tienen recuerdos más allá de las rúas de Trabis y euforias multitudinarias: Wessis (ciudadanos del Oeste) al margen de las calles que atravesaban los pasos ‘fronterizos’ que les ofrecían bananas a su paso. Se convertiría éste pues en el símbolo del logro del capitalismo, una antigua promesa cumplida finalmente también para los del bloque del Este. “La banana es una esperanza para muchos y una necesidad para todos nosotros”, había dicho ya un canciller. Pero no Helmut Kohl, sino Konrad Adenauer. Con ese detalle nos damos cuenta que la banana ya era un tema de la política inter-alemana muchos años antes de la caída del muro.

Fue en 1957 cuando el entonces canciller Konrad Adenauer consiguió eliminar los aranceles que aplicaban a la importación de banana ante toda la Comunidad Económica Europea, contribuyendo de esa forma a que se conviertiera en el segundo fruto más popular (después de la manzana) en la joven República Federal de Alemania. Se conviertió en el símbolo de la recuperación económica y la publicidad política hizo incapie en que en la ‘buena’ Alemania de la postguerra ya había frutas exóticas. El Banana Split ya estaba en la lista de postres de los restaurantes junto al Melocotón Melba o las Peras Helena, los postres del milagro económico. Incluso el SED (el Partido Comunista de la DDR) era consciente de este golpe de efecto y de la importancia de esa fruta, añadiendo el tema a la agenda ‘secreta’ del estado.

Pasan los años y el significado especial de la banana crece con la caída del muro, como elemento para expresar el distanciamiento entre los dos bloques. La larga escasez de esa fruta generó una oleada de pasión ‘compradora’ en los habitantes de la DDR, y eso fue usado en el lado Oeste para hacer mofa y mostrar desprecio. Esta burla culminó con la ya famosa portada del número de Noviembre del 1989 del semanario satírico ‘Titanic’ donde la afortunada Gaby muestra su primera banana con una lagrima recorriendo su cara.

Los alemanes del Este se someten a la arrogancia del Oeste: desean coches occidentales, viajar a Mallorca y frutas tropicales, entrando en un boom consumista que termina con las existencias de platanos en los supermercados del Oeste (y los precios se multiplican por el boom de la demanda), mientras entonan en calles como la K’damm el “Türken raus, jetzt kommen wir” (Turcos fuera, ahora llegamos nosotros), y cegados por ese consumismo dejan de lado temas como la libertad y la democracia, temas que empezarían a emerger tras el período de euforia que definió los primeros momentos de la Reunificación.

Dejo aquí esta perla, donde como pequeño detalle podemos ver frutas amarillas en el minuto 2:05, y el video que corresponde a una pequeña entrevista al antiguo redactor jefe del semanario satírico. Aunque no se entienda, creo que las imágenes ya dicen mucho.

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