Nürnberg, o de como conocí a Diana

Nürnberg, o de como conocí a Diana

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No soy de esos que se pone a entablar conversación con gente que no conoce, aún a mis 31 años llevo mucha timidez a cuestas. Pero mientras estaba en la parada de bus que me llevaria a Freising se acercó la chica del avión. Me resultó gracioso que la única persona a la vista fuera esa joven morena que estaba sentada en la misma fila. Guapa, de ojos oscuros e intensos. Comenté que acababa de pasar un autobús pero que creía que era el que iba en el otro sentido. Me obsequió con una bonita sonrisa y a partir de ahí entablamos conversación mientras esperábamos helados en el aeropuerto de Munic.

Los dos íbamos a Nuremberg, yo a ver a un amigo de toda la vida que hacía tiempo que se había ido a esas tierras a trabajar y vivir y Diana a ver a su novio. Así que compartimos el viaje en bus a la estación de tren de Freising, donde tras tomar un café para entrar en calor cogimos los dos el tren de Bamberg, donde Klaus, el señor del catering (porque los trenes alemanes también tienen catering a bordo, con carrito como en los aviones), bromeó un poco con nosotros. Tiempo después aún preguntaba por mi cuando se encontraba con ella en el tren, por lo visto. Mis piercings no pasan desapercibidos en tierras bávaras….

Llegamos al destino sin casi darnos cuenta y ahí nos separamos sin intercambio de telefono ni nada. Era un poco raro pedir el telefono a una chica que ha sido recibida con un ramo de flores por su novio, no? Así que desapareci algo rapido de la escena camino a casa de Christiaan, que me hizo sentir como en mi casa.

Christiaan conoce la ciudad realmente bien. Así que por la mañana, no muy temprano tampoco y con la calma, salimos a la calle a hacer turismo. Nuremberg no es grande y el piso está cerca de la muralla que rodea el casco antiguo. La ciudad se protegió en tiempos pasados por 5 quilómetros de muralla, con el río Pegnitz dividiéndola en dos orillas. La orilla norte coronada por el castillo (Burg) y la Sebalduskirche, y la sur por la Lorenzkirche.

Entramos por la Maxtor y recorrimos la Theresienstrasse hasta llegar a la Burgstrasse, cuya cuesta conduce al Burg, el castillo imperial, con una vista espectacular desde la cima de la torre, desde donde se divisa perfectamente Sebaldus, Lorenz y la Frauenkirche que sobresalen sobre el llano casco antiguo.

Y fue saliendo de la torre que nos encontramos con Diana y Thomas. Caminos cruzándose otra vez… y esta vez decidimos intercambiar los teléfonos para vernos en Barcelona (‘Diana Freising’, ‘Albert Freising’). Aprovechamos para tomar un café en Hütt’n (el sitio vale la pena y los precios los recuerdo asequibles). Con la promesa de que nos llamaríamos la semana siguiente tomamos caminos distintos y nosotros proseguimos el camino bajando la cuesta dirección al río.

Por la misma calle dejamos a la derecha el antiguo ayuntamiento con su fachada y en la izquierda la iglesia de Sant Sebaldo, para llegar a Hauptmarkt, la plaza donde tiene lugar el famoso mercado de Navidad de Nuremberg en esa estampa típica donde sale la Frauenkirche iluminada. Pero mientras no llega la Navidad podemos contemplar la Schöne Brunnen, una impresionante fuente que data de finales del siglo XIV y que dicen que concede un deseo si giras tres veces una argolla que hay en el enrejado.

Andando un poco más llegamos al río, donde podemos encontrar tiendas, restaurantes y bares, con terrazas alrededor del río. Christiaan mencionó que en verano se monta un buen biergarten en la isla de Schütt. Aunque me pareció más bucólica la isla del otro lado, Trödelmarkt (que significa rastro), donde supongo que habrá habitualmente un mercadillo o lo habría habido en otros tiempos.

La orilla norte del río me pareció más bien turística. La orilla sur en cambio da paso a una zona comercial más concurrida. Karolinenstrasse quizás sería una de las más concurridas, calle que vale la pena recorrer y que conecta la Lorenzkirche con la Weisser Turm. Y lo gracioso fue encontrarnos un mercado de pescado en Nuremberg! Es más típico de zonas costeras como Hamburgo o Bremen. En Baviera lo normal son las pequeñas ferias de carne donde comes wurst, kartoffeln y demás, y bien regado todo con cerveza… pero esos días (octubre del 2007) se hizo un Hamburger Fischmarkt en Nuremberg… platos de pescado principalmente y claro está, todo bien regado con cerveza en ese biergarten temporal ubicado en la plaza.

Y a todo esto, entre andar, entrar en un par de tiendas, andar más y descansar un poco, llega la noche. Y debo decir que la elección del restaurante fue inmejorable. Para quien quiera comer los platos típicos de la zona, no puede dejar de recomendar el Bratwurst Röslein, creo que cogimos el menú regional, mucha carne y patatas, con las increibles-y-que-me-muero-de-ganas-de-volver-a-comer Nürnberge Bratwürste, unas salchichas pequeñas y deliciosas, codillo de cerdo (Schweinshaxe),… no pude con todo. Comida típica? Toma plato!!

Bueno, fue realmente un viaje especial y que recuerdo con cariño. Sobretodo por Christiaan y porque fue cuando conocí a Diana. También por la ciudad, tranquila y con una increible zona peatonal donde andar relajadamente. Fiestera también (no deja de ser una zona universitaria y un típico destino para estudiantes de Erasmus) y con vida nocturna joven (yo tenia 28 años y en los sitios que fuimos me sentía un poco abuelo). Me hubiera gustado recomendar el Blauer Adler, un bar con aire oriental que estaba en la estación central… y digo estaba porque acabo de ver que cerró en enero del 2009. Lástima. Pero seguro que no falta ambiente para los que prefieran salir de noche.

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