Berlin: de la Potsdamer Platz a la Alex

Berlin: de la Potsdamer Platz a la Alex

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Berlín, mi segunda ciudad, mi lugar de desconexión, donde me perdería una y otra vez… Fue en mayo de 2005, era mi primer viaje a Alemania (Düsseldorf sería al año siguiente). Desde la ventanilla del avión me sorprendí de encontrar una ciudad verde, de bloques bajos y con barrios de casas, con espacio y grandes avenidas, con mucha agua por todas partes… acostumbrado al estilo sobreexplotado de aquí, eso era un paraíso! El sol brillaba y el agua del Havel ya me deslumbraba a diez minutos de llegar al aeropuerto de Tegel.

Tras recoger la maleta y salir del “hexágono” cogí el primer bus que pasaba… cualquiera me llevaría a una estación de metro, no? Y ese fue el 109. Sin saber realmente donde iba me bajé en Uhlandstrasse. Y ahí me di cuenta que no entendía bien el sistema de billetes. Zona AB? ABC? O Kurzstrecke? Para entonces chapurreaba cuatro palabras y me dirigí a una buena señora que iba con su niño de unos 14 años para saber que billete tenía que comprar… dándome cuenta mientras intentaba hablar que mis botas y pantalones militares, orejas perforadas y aro en la nariz no eran lo más corriente en su día a día y ambos me miraban como si fuera un fantasma… y cortado como era, me puse nervioso y al intentar pasar al inglés, la señora le pasó el muerto a su hijo con un ‘mi niño si sabe inglés’, pero el chaval me miraba la nariz como hipnotizado y estaba aún más cortado que yo… así que con toda mi timidez a flote y rojo como un tomate volví a intentar balbucear en alemán…

Debí dar mucha pena a otra señora que se volcó a ayudarme en un perfecto inglés, y al verme que no tenia suelto y que solo iba con billetes y que en la estación no había nadie, me regaló un billete y me dio indicaciones para llegar a Kreuzberg. No pude agradecerle jamás el detalle pues los caminos se separaron ya por la Nollendorfplatz pero me quedé con un buen estado de ánimo, pensando que qué gente más maja parecía haber!

Después de dejar la maleta en casa de Daniel, charlar y relajarnos un rato, empieza la visita de la ciudad en la Potsdamer Platz, una antigua área comercial que conformaba la franja de la muerte que rodeaba el Muro. Me sorprendió que casi 16 años más tarde aún hubiera tantos espacios por rellenar, la división aún se veía… no hacía falta el grabado en el suelo que muestra por donde pasaba el muro: edificios en construcción y grúas conformaban el paisaje de una Potsdamer Platz renovada ya con el moderno Sony Center. Y no hacía ni dos semanas de la inauguración del Memorial al Holocausto, una parcela de 19.000 m² en la antigua tierra de nadie.

Siguiendo el antiguo recorrido del mundo nos encontramos en la Puerta de Brandenburgo, una de las puertas de la muralla de la ciudad a finales del siglo XVIII, y elemento con un gran significado debido a que quedó dentro de la zona de la muerte tras la división de la ciudad. En muchos quedará ese momento de poder volver a cruzar dicha puerta tras la caída del muro en el 89. Tras ese momento se restauró la escultura de la Cuádriga así como la puerta y se creó la Raum der Stille.

De ahí uno debe recorrer el bulevard Unter den Linden, paseo que empieza en la Parisierplatz y nos conduce hasta la Berliner Dom. Si tenemos suerte en este paseo nos podemos encontrar con alguna muestra artística o exposición, y si estamos en la ciudad en la segunda quincena de Octubre nos encontraremos con su cara más luminosa, dentro del marco del Festival of Lights que se hace anualmente en la ciudad.

Recuerdo bien la explanada delante de la Berliner Dom. Era temprana tarde y nos tomamos una pausa en el paseo. Te puedes tumbar en el césped mientras recorres los detalles de la fachada del edificio. Desde ahí también se divisa bien la torre de la televisión. Me contó Daniel que precisamente el diseño de espejos de esa torre se hizo para que el reflejo del sol pareciera una cruz cristiana y que después, al ir en contra de la ideología comunista de Berlín Este, conllevó intentos de evitar dichos reflejos para quitar este efecto. Luego buscando en la red he encontrado que finalmente el Partido sentenció: Hier sei kein christliches Kreuz zu sehen, sondern ein großes “Plus für den Sozialismus”. O sea, que no era una cruz cristiana sino un ‘más’ para el socialismo… bueno, cada loco con su tema, pero la torre se quedó ahí.

Tomando en este punto la Spandauerstrasse hacia la derecha tenemos ahí mismo el ayuntamiento de la ciudad, el Rotes Rathaus, justo a las puertas del antiguo Nicolaiviertel (el casco antiguo de la ciudad, aunque totalmente nuevo al quedar destruido durante la guerra). Si queréis tomar un café, comprar unos souvenirs y posiblemente escuchar algún Musikant quizás sea vuestro rincón perfecto.

Volviendo atrás retomamos el camino hacia la torre de la televisión, terminando en la Alexanderplatz, o ‘Alex’. A principios del siglo pasado aún era el centro neurálgico, con un importante mercado y varias calles bulliciosas que extendían la vida por el barrio. Así que sorprende encontrar un espacio sobrio, frío, muy en el estilo de construcción socialista. Este 2008 ha sufrido cambios, estuve justo cuando inauguraron el centro comercial Alexa y toda la plaza estaba patas arriba remodelándola por enésima vez, pero en el 2005 aún estaba bastante gris… me hace pensar en la plaza Lesseps de Barcelona, que nunca acaban de encontrar su forma y sufre reforma tras reforma como si aún no supieran que es lo que debe haber ahí. Espero que el tiempo le de el reconocimiento histórico que se merece ese emblemático sitio.

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