Nombres en la piel

Nombres en la piel

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Siempre había dicho que tatuarse el nombre de alguien en la piel era de alto riesgo. Nunca sabes si esa persona va a permanecer a tu lado toda tu vida, si luego vas a recordarlo con cariño o por lo contrario, las circunstancias de la vida, te harán recordarlo con rencor u odio. Es por ello que mucha gente te desaconsejará tatuarte el nombre del novio, o marido en tu piel.

Ahora he cambiado de idea, quizás porque pasado el tiempo, en mi brazo quería representar a la persona que lo es todo para mí. Es posible que el tiempo cambie las cosas, pero aunque eso suceda, jamás podré cambiar mi pasado, lo que ya he vivido con él, lo mucho que he disfrutado y aprendido. Y llegado a este punto, después de siete años de compartirlo todo, sé que eso no es borrable.

imag0001Inicialmente iba a ser símplemente un delfín como símbolo y un pronombre ‘él’ medio oculto, pero me di cuenta que igualmente siempre sabría que eso lo representaría a él, así que… ¿como voy a culminar ese fragmento del tatuaje con un insustancial y neutro ‘él’? Por ello, tomé la decisión de tatuarme su nombre. Y dicho y hecho.

Por otro lado encontré un artículo curioso en la web de JasonLove. Creo que vale la pena leerlo porque lo que comenta en un fragmento corresponde al discurso habitual que alguien podría darte si le planteas que quieres tatuarte un nombre…

Bueno, hay fragmentos de los que se podría hablar largo y tendido, y el que más me ha molestado es el que culmina con la frase ‘Have you ever seen a 70-year-old man with an AC-DC tattoo? It isn’t pretty’. Odio cuando un comentario degrada la belleza de la vejez y la ridiculiza. Pero eso es material para otra opinión.

Me centro en esa especie de anécdota sobre la chica que busca alguien que se llame David porque lleva tatuado ese nombre de su anterior novio, o los comentarios sobre el dia que te mires en un espejo y veas esa marca que te hiciste. Pues bien, quizás yo no me tatuaría el nombre de alguien con el que llevo un año, pero sí con alguien que llevo siete años de convivencia, amor, deseos y experiencias que no se borran. Quizás otras personas, con cabeza, han decidido hacerlo por alguien que llevan menos tiempo pues quizás ese momento ha llegado antes. La marca en la piel no tiene nada que ver con la “marca” que llevamos yo y esas personas dentro.

Y no quiero olvidarlo jamás. Así como aquellos que se tatuan un memorial por el fallecimiento de un ser querido, es una forma de recordar ese amor para toda la vida. Para que cuando nos veamos en el espejo cada mañana recordemos lo que somos, quienes somos y con quienes hemos aprendido, y a quienes hemos amado.

Por eso, de la caricatura, me sobran los tachones. Por eso, ocurra lo que ocurra, jamás borraré mi querido delfín.

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